Nuevas recomendaciones de EULAR para el manejo del lupus eritematoso sistémico

EULAR, la Liga Europea contra el Reumatismo, ha publicado nuevas recomendaciones para el manejo del lupus. Este organismo es recoperiodonocido a nivel mundial y en él trabajan especialistas en lupus de toda Europa. Sus recomendaciones y guías son seguidas por nuestros médicos junto con las guías de práctica clínica del lupus, de las que ya os he hablado en otras ocasiones 🙂 .

Las últimas recomendaciones publicadas datan de 2007 y, si no me equivoco, estas nuevas se presentaron en el Congreso de Reumatología del que os hablé no hace mucho.

Estas recomendaciones incluyen:

Objetivo del tratamiento

El lupus no tiene cura a día de hoy, así que todos los tratamientos que nos van a dar no van a tener la cura como objetivo. ¿Para qué tomo entonces tanta pastilla? Pues para intentar minimizar mis síntomas y evitar brotes y el consiguiente daño orgánico.

Todo eso tan largo se resume en tener una vida lo más normal y buena posible 🙂 .

EULAR ha incluido en sus recomendaciones este punto en primer lugar, ya que es importante fijar una meta en el tratamiento del lupus. Es, lo que se denomina, treat to target o T2T. Si curioseas Twitter cuando hay algún congreso médico, seguro que has leído acerca de este concepto.

El objetivo de nuestro tratamiento es algo que podemos y debemos hablar con nuestro médico, ya que los tratamientos pueden variar mucho en función de cuál sea nuestro objetivo.

En principio, y según las recomendaciones de EULAR, el objetivo del tratamiento debe estar encaminado a la remisión del lupus o al nivel más bajo de actividad posible de la enfermedad. Entendemos «actividad» por agresividad y esto lo mediremos por los valores de las analíticas y el nivel de afectación orgánica.

Los brotes de lupus se deben tratar según la severidad de la afectación orgánica de alguno de los siguientes modos:

  1. Ajustando las dosis de los tratamientos que el paciente esté recibiendo (o sea, que nos suban las dosis).
  2. Cambiando alguno de los tratamientos (cuando nos cambian, por ejemplo, azatioprina por micofenolato).
  3. Añadiendo nuevos tratamientos a los que ya tomamos (por ejemplo, añadiendo algún inmunosupresor cuando tomamos sólo hidroxicloroquina y corticoides).

Recordemos que el lupus es una enfermedad que va por brotes. Los brotes son periodos en que la enfermedad se activa.

Dosis de hidroxicloroquina igual o menores a 5 mg por kilo de peso del paciente al día

Esta recomendación se ha hecho tras un consenso al que los reumatólogos han llegado con los oftalmólogos y debido al riesgo de toxicidad retiniana por la toma de antimaláricos. Significa que yo, por ejemplo, que peso 59 kg, debería tomar, como mucho, 5×59= 295 mg de hidroxicloroquina al día.

Como ya vimos al hablar sobre esta medicación, uno de los posibles efectos adversos de la toma de antimaláricos (que quizá conozcas por el nombre de Plaquenil, Plaquinol o Dolquine) es la afectación a la retina. Por eso es tan importante que nos hagamos una revisión ocular antes de tomar esta medicación y a los 5 años de empezar a tomarla. A partir del quinto año, la revisión deberá ser anual para vigilar que no haya afectación en la retina.

Si la hidroxicloroquina hubiera afectado a la retina, se tendrá que retirar y nos podrán dar quinacrina.

Todo esto, os recuerdo, está extensamente explicado,y con más información aún, en el artículo sobre los antimaláricos.

Pero, ¿qué pasa si tomamos más de lo que EULAR recomienda? No tiene por qué pasar nada. Según leo en la publicación original, los estudios han demostrado que el riesgo de toxicidad ocular es muy bajo con dosis menores a 5 mg/kg/día. Sin embargo, el que te den una dosis mayor a ésa no significa que te vaya a pasar nada.

Yo estoy tomando 400 mg de hidroxicloroquina al día cuando debería estar tomando 295 mg según esta recomendación. Y estoy la mar de tranquila 😉 . Llevo más de 20 años tomando esta medicación y mis ojos están perfectos 🙂 .

Si estás con brote o tu lupus es algo rebelde, quizá tu médico no quiera bajarte la dosis y eso es algo que contempla la recomendación de EULAR al decir que los estudios han establecido que la hidroxicloroquina ha demostrado ser eficaz en dosis de 6,5 mg/kg/día y, según eso, yo estaría en la dosis correcta.

En fin. Habladlo con vuestros médicos y tomad la decisión de manera conjunta con él, que es lo que hice yo. Es lo mejor que podéis hacer.

Disminuir las dosis de corticoides hasta llegar a los 7,5 mg/día o quitarlos del todo

Esta recomendación se basa en los ya conocidos efectos adversos a largo plazo de la toma de corticoides, y que ya expliqué en el artículo sobre este tratamiento que, seguro, tomamos la mayoría de nosotros.

Yo ahora mismo llevo ya unos 3 años con 7,5 mg/día, pero he tenido etapas de 60 mg/día… con la consiguiente cara de luna llena, 10 kg de más, bigote y un mal humor que hasta el mismísimo diablo huiría al verme 😂😂.

He de decir que en todos los congresos médicos se aconseja dejar esta práctica de dosis tan elevadas y ponernos, en su lugar, pulsos intravenosos de metilprednisolona o algún inmunosupresor (aunque muchos hemos intentado esto con varios inmunosupresores y no hay modo de bajar los corticoides…).

Recomendaciones en el uso de inmunosupresores

Los inmunosupresores podrían facilitar la disminución en las dosis de corticoides y podrían prevenir los brotes de lupus. La elección del tipo de inmunosupresor depende de varios factores:

  • Manifestaciones del lupus del paciente (hay un lupus por cada paciente, ya que a cada uno se nos manifiesta de un modo diferente).
  • Edad del paciente.
  • Si está en edad fértil y/o quiere tener un hijo o está embarazada (y, si estás embarazada o buscando un bebé, te interesa leer los artículos que he escrito contándoos mi embarazo y las pruebas que me hicieron en cada semana).
  • Coste de cada uno de los tratamientos (no cuesta lo mismo el metotrexato que el micofenolato).

Cuando la hidroxicloroquina y los corticoides no sean suficientes para controlar los síntomas, se debería considerar añadir metotrexato o azatioprina. La evidencia científica otorga una mayor eficacia al metotrexato, aunque éste no se puede usar si buscas un bebé o estás embarazada. En la sección «Artículos relacionados», al final de este artículo, podéis consultar los medicamentos que se nos permiten en la concepción, embarazo y lactancia.

El micofenolato es también un inmunosupresor bastante potente y con eficacia en el tratamiento del lupus con y sin afectación renal (aunque no en el lupus neuropsiquiátrico). De hecho, el micofenolato es, en muchos casos, el tratamiento que nos ponen cuando el lupus nos afecta al riñón 🙂 .

En un reciente ensayo clínico se ha visto que el micofenolato es, de hecho, más efectivo que la azatioprina en la remisión y reducción de brotes.

Si eres mujer y buscas bebé, sin embargo, tampoco te lo darán porque está contraindicado en el embarazo.

Por último, la ciclofosfamida podría considerarse como buena opción en aquellos casos en los que algún órgano esté comprometido (especialmente, en casos de afectación renal, cardiopulmonar y afectación neuropsiquiátrica) y solamente como terapia de rescate en los casos en los que algún órgano no principal esté afectado y no haya habido respuesta a otro tratamiento.

Ciclofosfamida y preservación de la fertilidad

Lo he querido resaltar como un punto aparte porque lo considero muy importante y en pocas partes se nos habla de esto.

Uno de los posibles efectos adversos de la ciclofosfamida es que puede afectar a la fertilidad tanto en hombres como en mujeres. Por eso, si estás en edad fértil y entra en tus planes tener un bebé, puede que te dé cierto reparo someterte a este tratamiento.

Los médicos dicen que si recibimos dosis bajas no tiene por qué pasar nada, pero la fertilidad es un tema taaaan delicado que no todos nos quedaremos muy tranquilos aunque nos juren por lo más sagrado que las dosis que nos vana a poner no afectarán a nuestra capacidad reproductiva.

Es por eso, y me encanta, que EULAR ha incluido en sus recomendaciones lo siguiente en cuanto al uso de ciclofosfamida:

Debido a sus efectos gonadotóxicos (o sea, que afectan a la fertilidad), debería ser usado con precaución en mujeres y hombres en edad fértil. Su uso junto con análogos sintéticos de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) atenúa la disminución de la reserva ovárica asociada al uso de ciclofosfamida y se recomienda su uso en pacientes de lupus premenopáusicas.

 

Antes de administrar el tratamiento, debería ofrecerse a la paciente la posibilidad de preservar su fertilidad con la criopreservación ovárica. Además, se deberían considerar otros riesgos como infecciones y tumores.

¡Esto me encanta! Y es muy necesario porque… ¿a cuántas de nosotras se nos ha administrado este tratamiento sin ofrecernos la posibilidad de preservar nuestra fertilidad? Por fin alguien dice alto y claro que se nos debería dar la oportunidad de asegurar lo que para muchas es un sueño: tener un bebé. ¡Gracias, EULAR!

Agentes biológicos

Entran aquí el belimumab, rituximab y demás -mab que, por regla general, se emplean como último recurso: cuando hemos probado de toooodo sin éxito (como es mi caso) y cuando nos da tal brote que no hay tiempo para otra cosa.

Según las recomendaciones de EULAR, existe evidencia que apoya los efectos beneficiosos del uso de agentes que tienen como diana las células B en el lupus eritematoso sistémico.

El belimumab debería considerarse en los casos de enfermedad sin afectación renal y tras haber empleado tratamientos de primera línea sin que se haya logrado un adecuado control de la enfermedad (actividad continua de la enfermedad o brotes frecuentes) ni bajar los corticoides a 7,5 mg/día. Los tratamientos de primera línea hacen referencia a los citados anteriormente (hidroxicloroquina y corticoides, con o sin inmunosupresoresazatioprina, metotrexato, etc.).

Los pacientes con una enfermedad persistente (o sea, un lupus cabezota que no se calma ni a la de tres) podrían beneficiarse del belimumab, especialmente aquellos con:

Debido a los resultados negativos de los ensayos clínicos, el rituximab se usa actualmente como tratamiento off-label en pacientes con afectación extrarrenal (principalmente hematológica– de la sangre- y neuropsiquiátrica) o renal severa que no han respondido a otros tratamiento inmunosupresores ni/o belimumab. También se puede usar en aquellos pacientes en los que otros tratamientos estén contraindicados.

Como regla general, más de un tratamiento inmunosupresor debe haber fallado antes de administrar rituximab excepto, quizá, en aquello casos de trombocitopenia autoinmune severa y anemia hemolítica, en los que el rituximab ha mostrado eficacia tanto en el lupus como en pacientes con trombocitopenia autoinmune aislada.

En los casos de nefritis lúpica,el rituximab se considera normalmente tras el fracaso de los tratamientos de primera línea (ciclofosfamida y micofenolato) o en los casos de recidiva.

Manifestaciones cutáneas

Actualmente existe muchísima evidencia sobre el tratamiento de las afectaciones de la piel obtenida a raíz de estudios en pacientes de lupus eritematoso cutáneo. La protección efectiva frente a la luz ultravioleta con cremas de amplio espectro y no fumar se recomienda de forma encarecida.

Los tratamientos de primera línea en casos de afectación cutánea son:

A esto se le pueden añadir corticoides sistémicos (o sea, los que nos tomamos todas las mañanas en pastillas, en sus diversas formas).

La hidroxicloroquina es el antimalárico de elección por encima de la cloroquina debido a sus múltiples beneficios y el posible menor riesgo de toxicidad retiniana. En casos de respuesta inadecuada o evidencia de toxicidad retiniana, se puede usar quinacrina (mepacrina). Ésta se tomará junto con la hidroxicloroquina en el primer caso. En caso de toxicidad retiniana, se sustituirá la hidroxicloroquina por quinacrina.

Aunque la quinacrina no está disponible en algunos países, se trata de una buena alternativa si se tiene. No hay estudios sobre la toxicidad retiniana de la quinacrina con las nuevas técnicas de exploración, más sensibles. Sin embargo, la retinopatía no se considera un efecto adverso de la quinacrina.

Alrededor del 40% de los pacientes no responderá a estos tratamientos de primera línea. En estos casos, se puede añadir el metotrexato. Otros agentes incluyen retinoides, dapsone y micofenolato (tenéis información sobre los dos primeros en las fuentes, al final del artículo).

El belimumab y el rituximab también han mostrado eficacia en el tratamiento de las manifestaciones mucocutáneas del lupus eritematoso sistémico, aunque el rituximab quizá sea menos eficaz en las formas crónicas de lesión cutánea.

La talidomida es efectiva en varios subtipos de afectación cutánea. Debido a su estricta contraindicación en el embarazo, el riesgo de polineuropatía irreversible y la frecuencia en la recidiva tras la suspensión del tratamiento, debería ser considerada sólo como terapia de rescate en aquellos pacientes que no han respondido a otros tratamientos.

En mi caso, la talidomida hizo milagros 🙂 . Sí que es cierto que me la suspendieron porque empezaron los hormigueos (síntoma de una posible afectación neurológica), pero ha obrado milagros 🙂 . Un latazo de medicación por la pila de controles de embarazo y papeleos para que te la den, pero a mí me mereció la pena.

Si quieres leer más sobre los posibles tratamientos del lupus cutáneo, se dijo mucho sobre ello en el #ACR18, el congreso de reumatología del que os hablé hace tiempo 🙂 .

Afectación neuropsiquiátrica del LES

Bueno. La verdad es que todos los pacientes de lupus andamos algo mal de la cabeza, je, pero es esa bendita locura la que nos ayuda a sobrellevar el lupus y a tomarnos las cosas con algo de humor, aunque no tengan ni pizca de gracia.

Sin embargo, para muchos hay algo más que locura… y es que el lupus nos puede afectar también al cerebro y sistema nervioso. Algunos ejemplos son dolores de cabeza, disfunción cognitiva, depresión, ansiedad, psicosis y polineuropatía. Si tienes alguno de estos, bienvenido al club. Somos más de los que crees!

Según las nuevas recomendaciones de EULAR, la atribución de las manifestaciones neuropsiquiátricas del LES requieren a menudo de un enfoque multidisciplinar para descartar posibles diagnósticos erróneos.

El tratamiento de las manifestaciones neuropsiquiátricas son:

La distinción entre ambos puede no ser sencilla en la práctica clínica y también puede que se den los dos casos en el mismo paciente. La combinación de inmunosupresores y anticoagulantes o antitrombóticos podría ser considerado en este tipo de pacientes.

Los pacientes de LES con afectación cerebrovascular deberían ser tratados como el resto de la población con problemas cerebrovasculares en fase aguda. Además de controlar la actividad del lupus más allá de la neuropsiquiátrica, el tratamiento con agentes inmunosupresores puede ser considerada en aquellos pacientes que no tienen anticuerpos antifosfolípidos ni otros riesgos cardiovasculares o episodios cerebrovasculares recurrentes.

Además, se podrán usar otro tipo de tratamientos, dependiendo del tipo de afectación: si tienes episodios psicóticos te darán antipsicóticos y si tienes ansiedad, ansiolíticos.

Afectación hematológica (de la sangre)

Las recomendaciones en casos de que el lupus nos afecte a la sangre son las siguientes:

Tratamientos antiinflamatorios y/o inmunosupresores en pacientes de LES con trombocitopenia o anemia hemolítica autoinmune.

El tratamiento de primera línea para la trombocitopenia lúpica (plaquetas por debajo de 30000/mm3) consiste en dosis moderadas/altas de corticoides en combinación con algún inmunosupresor (azatioprina, micofenolato o ciclosporina). Se recomienda una terapia inicial con pulsos de metilprednisolona de 1 a 3 días.

La inmunoglobulina intravenosa se puede considerar como tratamiento en las fases agudas, en los casos en que no haya una adecuada respuesta al tratamiento con altas dosis de corticoides o también para evitar las complicaciones infecciosas relacionadas con los corticoides.

El tratamiento de la trombocitopenia suele ser largo y a menudo se caracteriza por reincidencias en los periodos en que se bajan las dosis de corticoides.

En los pacientes que no responden a los corticoides (por ejemplo, que no llegan a alcanzar un recuento de plaquetas mayor a 50000/mm3) o en casos de recidiva, el rituximab debería ser considerado como tratamiento. La ciclofosfamida también puede usarse en estos casos.

Los agonistas de receptores de trombopoyetina y la esplenectomía deberían considerarse como última opción (puedes encontrar más información sobre ambos en las fuentes, al final de este artículo).

La anemia hemolítica autoinmune es mucho menos frecuente que la trombocitopenia en el LES. Su tratamiento sigue los mismos principios en relación al uso de corticoides, inmunosupresores y rituximab.

La leucopenia autoinmune es común en el LES, pero rara vez necesita tratamiento. Se debe hacer un diagnóstico minucioso para excluir otras causas de la leucopenia (especialmente, la inducida por medicamentos).

Afectación renal del LES

Se ha visto que los pacientes con mayor riesgo de afectación renal por el lupus son:

  • Varones.
  • Pacientes con debut en la juventud.
  • Pacientes serológicamente activos, incluyendo anticuerpos anti-C1q.

Todos estos grupos de pacientes deberían ser monitorizados (al menos cada 3 meses) para detectar cualquier signo temprano de enfermedad renal.

Tras el diagnóstico, que debe asegurarse con una biopsia renal, el tratamiento de la nefritis lúpica consta de una fase de inducción, seguida de una fase de mantenimiento.

En la fase de inducción, los tratamientos que se suelen usar son el micofenolato y la ciclofosfamida. Los ciclos de dosis bajas de ciclofosfamida son preferibles a los de dosis elevadas, ya que tienen una efectividad similar y el riesgo de gonadotoxicidad es mucho menor con dosis más bajas de ciclofosfamida. Hemos hablado de todo ello más arriba.

Los datos publicados apoyan el uso de micofenolato y altas dosis de ciclofosfamida en casos de nefritis lúpica severa asociados con un incremento del riesgo de progresión hacia una estadío de enfermedad renal terminal.

Sin con estos tratamientos la cantidad de proteína en orina disminuye de manera significativa, será muy buena señal 🙂 .

Tras esta primera fase de inducción, el micofenolato o la azatioprina pueden ser usados como terapia de mantenimiento, siendo el micofenolato asociado con menos recaídas. La elección entre uno u otro tratamiento depende de varios factores: el tratamiento usado en la fase de inducción y las características del paciente (incluyendo edad, raza y deseo de quedar embarazada).

En casos en que el paciente no responda al tratamiento o en casos de recidiva (recaídas) se puede considerar el rituximab.

Siguiendo las recomendaciones de EULAR de 2012, se han publicado varios estudios sobre el uso de inhibidores de la calcineurina para tratar la nefritis lúpica proliferativa, tanto de forma aislada, como en forma de terapia multitarget (tacrolimús combinado con micofenolato). Os hablé sobre estos estudios en el artículo sobre el congreso de reumatología ACR18.

Los inhibidores de la calcineurina pueden ser considerados como terapia de segunda línea para la inducción o como terapia de mantenimiento, principalmente, en nefritis lúpica membranosa, podocitopatía, o en casos de enfermedad proliferativa con síndrome nefrótico refractario al tratamiento estándar. En este último caso, se pueden usar en forma aislada o en combinación con micofenolato.

En caso de emplear los inhibidores de la calcineurina (tacrolimús), habrá que monitorizar los niveles de creatinina sérica (SCr) y los niveles del inhibidor de la calcineurina en sangre para evitar toxicidad.

Tratamiento de las comorbilidades

Comorbilidad. Esta palabra siempre me ha sonado a que nos vamos a morir, pero no es eso para nada. De hecho, yo pienso vivir muchos años 😉 . Comorbilidad es, simplemente, todos esos «bonus» que nos vienen con el lupus. En estas recomendaciones de EULAR se incluyen: el síndrome antifosfolípido y los anticuerpos antifosfolípidos, infecciones y enfermedad cardiovascular.

Anticuerpos antifosfolípidos y síndrome antifosfolípido

La presencia de anticuerpos antifosfolípidos está asociada a complicaciones trombóticas y obstétricas (en el embarazo).

Recordemos que, en relación al síndrome antifosfolípido, hay que distinguir entre aquellos pacientes que lo tienen y los pacientes que sólo son portadores de anticuerpos antifosfolípidos. Para los que queráis más información sobre esto, os remito al artículo sobre el síndrome antifosfolípido.

Un reciente meta análisis realizado apoya el papel protector de la aspirina en dosis bajas frente a trombosis en pacientes de lupus con presencia de anticuerpos antifosfolípidos. Sin embargo, quizá tu médico no te la recete porque, debido al potencial riesgo de sangrado, no está claro si esto debería aplicarse a todos los pacientes de lupus con algún anticuerpo antifosfolípido o sólo a aquellos que presenten un perfil de riesgo alto (es decir, aquellos que presenten los tres tipos de anticuerpos antifosfolípidos, los que tengan el anticoagulante lúpico positivo o un título alto de anticuerpos anticardiolipinas).

Yo di positivo en anticuerpos antifosfolípidos cuando me diagnosticaron y he tomado aspirina en dosis bajas durante años. Es el tratamiento que se suele dar a los pacientes con presencia de anticuerpos antifosfolípidos.

En cuanto a los sangrados y la aspirina, tranquilos. No es como en las pelis de miedo 😉 . Yo me he cortado mil veces tomando aspirina cada día y jamás ha salido el chorreón de sangre. No hace falta que te compres guantes de carnicero 😉 . Lo que sí es importante es que digas que estás con este tratamiento si te vas a hacer alguna intervención (incluído el dentista) o si estás embarazada, ya que hará que tenerlo en cuenta a la hora de dar a luz si quieres que te pongan la epidural.

Los pacientes de lupus con anticuerpos antifosfolípidos pueden recibir también tratamiento anticoagulante adicional, como heparina de bajo peso molecular, en periodos de alto riesgo de trombosis (como en el embarazo o en periodos postoperatorios- o en periodos de ingreso en el hospital, que era lo que me pasaba a mí), aunque no hay estudios que hayan abordado esta pregunta de manera específica.

A mí me iban a poner heparina en el embarazo, pero al hacer las analíticas en la consulta de planificación, vimos que no tenía anticuerpos antifosfolípidos 🙂 , así que no me la pusieron y estuve sólo con aspirina.

En cuanto a los nuevos anticoagulantes orales (rivaroxabán), deberían ser evitados en pacientes con lupus y síndrome antifosfolípido, aunque podrían ser una opción en determinados pacientes (los que tengan un perfil de anticuerpos antifosfolípidos de bajo riesgo y los que no tengan historial de eventos trombóticos) en los que el control con warfarina sea complicado, siempre tras sopesar los posibles riesgos.

Infecciones

Lo leemos mil veces al día: cuando buscamos en Internet, cuando leemos los prospectos de las pastillas que tomamos cada día… Los pacientes de lupus tenemos alto riesgo de pillar infecciones. Ya sea por el propio lupus o por la medicación que tomamos, que hace que nuestro sistema inmune se debilite.

Los tratamientos con altas dosis de corticoides, ciclofosfamida, micofenolato y rituximab están asociados con un incremento en el riesgo de infección. Si tenemos una elevada actividad del lupus, leucopenia severa o afectación renal también podría favorecer la aparición de infecciones.

Por todo ello, la protección frente a las infecciones debería ser proactiva, poniendo especial atención a la prevención primaria, así como al reconocimiento temprano de los síntomas y su tratamiento.

Esto, que os conozco, no significa que tengamos que ir por la vida con mascarilla, ni que podamos ir en metro o a un concierto. Que va! Con una buena higiene de manos es más que suficiente 😉 .

Yo, que he estado con inmunosupresores aaaños y años, jamás he llevado mascarilla, ni me he alejado de las multitudes… Voy en metro en hora punta y os digo que me preocupa más el olor a humanidad que tengo que sufrir que el riesgo de infecciones. Así que, antes de ponerte una mascarilla, habla sobre ello con tu especialista.

Otro modo muy importante con el que debemos evitar el riesgo de infección es a través de las vacunas. Por eso es un punto que EULAR ha incluido en sus recomendaciones.

Los pacientes con lupus, según dichas recomendaciones y todos los especialistas, deben recibir las vacunas recomendadas por EULAR para los pacientes con enfermedades autoinmunes reumáticas.

Las vacunas contra la gripe estacional y el neumococo se recomiendan de manera encarecida, preferiblemente en etapas en las que la enfermedad esté controlada. Esto significa que, si por ejemplo, tienes un brote, quizá tu médico no te recomiende vacunarte. Por eso siempre aconsejo preguntar al especialista cada año, antes de vacunarse, si debemos vacunarnos o no.

La vacuna del Herpes Zóster no ha sido sometida a estudio en la población de lupus eritematoso sistémico, aunque es un tipo de infección a la que somos bastante propensos. A mí me salió en el cielo de la boca y estuve comiendo a base de purés no sé cuánto tiempo. Ajú, qué dolor…

Afectación cardiovascular

Se trata de uno de los grandes riesgos que nos trae el lupus: hipertensión, aterosclerosis, trombos, infarto de miocardio, accidentes cerebrovasculares y algunas cosas más. Si este tema te preocupa, hay mucho que puedes hacer para prevenirlo: dieta sana y ejercicio 😉 .

Estos riesgos nos vienen de bonus debido a la actividad del lupus, la nefritis lúpica, presencia de anticuerpos antifosfolípidos (muy relacionados con los accidentes cardiovasculares) y por el uso de corticoides.

La aspirina en bajas dosis se puede emplear para la prevención primaria de afectación cardiovascular.

Artículos relacionados:

Fuentes:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

2 pensamientos sobre “Nuevas recomendaciones de EULAR para el manejo del lupus eritematoso sistémico


  1. luisa moreno says:

    Mil gracias Nuria. Muy completo. Feliz día. Son muy valientes todos. Sigan adelante con muchas deseos y ánimos para superar todos estos inconvenientes, por decirlo de una forma amable. Reciban todos un fuerte abrazo de una madre con hija diagnosticada con lupus.


  2. Alejandro says:

    wow que informacion tan mas completa, gracias nuria, me sature de informacion y ya hasta me maree GG