Quiero morir

Si has llegado a este artículo porque quieres morir, quiero que sepas que yo también lo he querido y sé cómo te sientes. Sé lo que es tener pensamientos suicidas y sentir que si no existieras le harías un favor a la humanidad. Sé lo que es querer acabar con todo y estar cansado de tu vida.

Si tienes pensamientos suicidas o sientes que no tienes ganas de vivir, que has perdido la motivación y que las cosas que siempre te gustaron han dejado de llamarte la atención, habla. Acude a un psicólogo o al médico de cabecera. También puedes llamar al teléfono de la Esperanza y hablar con alguien en el 914590050 de Madrid. En la web tenéis centros con actividades, talleres y otros recursos en todas las comunidades autónomas.

También puedes ponerte en contacto con la Confederación de Salud Mental de España en el tfno. 672 370 187 o en el mail informacion@consaludmental.org. Te aseguro que ayuda.

Si vives en América del Sur:

Si vives en Estados Unidos, contactad con la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio o llama al 1-800-273-TALK (8255), que es la National Suicide Prevention Lifeline; o al 1-800-784-2433 (1-800-SUICIDE), que es la National Hopeline Network.

Si vives en el Reino Unido, la web iFightDepression te indica varios contactos.

Para el resto de países del mundo, en la web Suicide.org tienes todos los teléfonos.

Te recomiendo que contactes con cualquiera de las asociaciones que os he nombrado, aunque sean de un país diferente al tuyo. Lo importante es hablar.

Si estás leyendo esto ahora mismo es porque algo dentro de ti quiere salir adelante y seguir viviendo, así que espero que sigas leyendo y yo pueda ayudarte.

Más abajo os pongo más alternativas a raíz de una pregunta que me han hecho en los comentarios. Ah, por cierto, a partir de mayo de 2018 no se permiten más comentarios en esta entrada.

10 de septiembre: día mundial de la prevención del suicidio

Un año más se conmemora el día mundial de la prevención del suicidio. Es una cita a la que no falto por varios motivos:

  • Porque sé lo que es querer dejar de vivir y plantearse quitarse la vida.
  • Porque los que pasamos por ello no siempre conocemos las ayudas que tenemos.
  • Porque yo he tenido pensamientos suicidas.
  • Porque lo he intentado una vez 🙁 .
  • Porque aún hay muchos tabús en torno al tema.
  • Porque hay aún más estigmas que tabús.

Sobre todo, es una cita a la que no falto porque, aún no sé cómo, me gustaría hacerte pensar que puedes hacer mucho más de lo que crees por ayudar a quienes en este momento están cansados de la vida, de los dolores y las limitaciones hasta el punto de querer quitársela.

¿Cómo acabar con los pensamientos suicidas?

Evitar los pensamientos suicidas es casi imposible, pero hay cosas que podemos hacer para evitar que vengan mientras trabajamos con un profesional sanitario para que nos abandonen del todo. Los pensamientos suicidas, y la posible depresión que tendremos.

En Internet se leen muchas sugerencias como prometer que no lo vas a hacer y esas cosas, pero eso la verdad es que no es mucha garantía… Muchos pensamos que nos lo hacéis prometer porque sí, pero seguimos pensando que nuestra marcha será una liberación, por lo que no acabamos de creeros.

Lo que a mí me ayudó de verdad fue establecerme una rutina y agarrarme a ella de manera obsesiva. Además de ir al psiquiatra, por supuesto.

Fue lo que hice cuando me tuve que quedar sola en casa un tiempo.

Claro! Porque es importante que no estemos solos!!! Pero eso no siempre es posible… Lo que debemos hacer en esos casos es llamar a alguien para que venga a vivir con nosotros o irnos nosotros a sus casas (de tus padres, de tus hermanos…) para que no estés solo.

Sin embargo, eso no siempre es posible, así que si no tienes más remedio que estar solo, haz lo que hice yo: escribe un horario y cada día, ayudándote de un sistema de alarmas, cúmplelo con la obsesión de un maniático. Te ayuda a no pensar.

También deshazte de todo lo que haya en tu casa y que puedas usar para autodestruirte: comida basura, alcohol…

No siempre estamos lo suficientemente bien para hacer estas cosas por nosotros mismos, así que si vives con alguien que está así, quizá tengas que hacer estas cosas con él o ayudarla a hacerlas. Hazlo con tacto y cariño, vale? No juzgues y hazle ver que crees en él/ella y que puede hacer las cosas.

En este aspecto se aconseja en todas las guías quitar de en medio cualquier sustancia que nos pueda hacer daño. Y, entre ellas, está la medicación… Obviamente, de eso no nos podemos deshacer los pacientes con una enfermedad crónica, depresión o ansiedad, así que no sé cómo arreglar el tema en este aspecto.

Mi segunda cita con el suicidio

Cuando superas el gran bache una vez piensas que está hecho y sigues con tu vida. Sin embargo, es posible que los pensamientos vuelvan a aparecer. A veces, pasados los años y siempre por algún motivo que la vida nos traiga y que no seamos capaces de afrontar. Puede ser un nuevo brote de la enfermedad, una nueva secuela o limitación importante o incluso un cambio drástico en nuestra vida: ruptura sentimental, pérdida de empleo o una simple mudanza a una cuidad o país nuevo.

La primera vez fue a causa del lupus. Estaba muuuuy cansada de todo. De sentirme inútil y una carga… Estaba cansada de tanto dolor.

La segunda vez no fue por el lupus porque estaba genial, pero sí por cosas que a cualquier persona le podrían pasar.

Mi vida estaba patas arriba y yo no sabía qué hacer con ella ni cuál era mi papel en este mundo. Y, ante tal desazón y vacío, terminar con todo me vino a la cabeza. No lo pude evitar.

Si tú ahora te sientes así, ya sea por una enfermedad o por otra causa, espero que este artículo te ayude. Quiero que sepas que somos muchos los que hemos pasado por eso y están pasando por lo mismo que tú pasas ahora.

Quiero que sepas que no estás loco, ni eres un fracasado o débil por tener pensamientos suicidas. A veces, simplemente, la vida nos trae cosas con las que no sabemos o no podemos lidiar. Pero sí que puedes y, aunque creas que no, tu ausencia en este mundo se notaría 🙁 .

Quiero hablar sobre mi problema, pero soy incapaz de expresarme y me da vergüenza hablar con alguien…

Tranquilo porque es un problema muy común. Aquí donde me ves, yo era incapaz de expresar lo que sentía hace años… En mi cabeza todo era un batiburrillo que no sabía sacar con palabras… como un nudo imposible de deshacer.

Cuando por fin lograba hablar, sentía que al contarlo con palabras mis problemas eran una tontería y que pensarían que soy una exagerada. Me sentía ridícula e idiota.

Empecé a escribir. Como si fuera un diario. Sólo para mí.

Al principio me sentía idiota y torpe porque no me salía nada… y cuando salía algo pareciera que lo hubiera escrito un niño de 3 años.

Seguí intentándolo cada día, algunos días con más éxito que otros, hasta que logré estar medio contenta con el modo en que expresaba mis sentimientos.

Y seguí y seguí hasta que la escritura llegó a ser una más de mis terapias, junto con ir al psiquiatra. Me ayudaba a expresar lo que sentía delante de otros y, cuando no me veía capaz, simplemente les entregaba lo que había escrito.

Al principio me era más fácil escribir sola y dar a leer lo que escribía. Luego, cuando me vi con confianza y soltura de palabras, dejé de hacer eso y comencé a hablar por mí misma, sin tener un papel como intermediario.

Otras opciones: chats, redes sociales, aplicaciones móviles…

Si no puedes o no quieres hablar con alguien por teléfono ni en persona porque aún no estás listo, hay otras opciones 🙂 . Sin ir más lejos, yo empecé en el mundo de las redes sociales porque quería gritar al mundo mi desgracia. Así que creé una cuenta anónima en Twitter y así me expresaba más tranquilamente hasta que fui cogiendo confianza.

En Facebook y Twitter hay todo tipo de personas y, como ejemplo, te pondré a una chica que tiene tendencias suicidas con la que hablé ayer mismo. No llega a ser un chat, pero ayuda y encuentras personas que te pueden ayudar. Y con una cuenta privada puedes seguir a quien quieras y sólo los que tú elijas podrán ver lo que escribes.

Aparte de eso, he hecho una búsqueda rápida y no he encontrado mucho en relación a chats, pero sí otras cosas que pueden ser interesantes:

El Teléfono de la Esperanza también tiene algunas páginas en Facebook, pero la gente no suele comentar mucho sobre estas cosas… Ah, y en Redpacientes tienen un espacio de depresión. Si no conoces esta comunidad, te la aconsejo. A mí me ha ayudado mucho.

¿Nos pasa a todos lo mismo?

No. No todo el que vive con una enfermedad crónica tiene depresión o tiene pensamientos suicidas. Tener depresión no significa que tengas que tener pensamientos suicidas. Tampoco todo el que pasa por un problema grave los tiene sí o sí. Todo depende de cada uno.

Como ya os dije cuando hablamos sobre la depresión, sólo un porcentaje de las personas con enfermedad crónica sufren de depresión. Y eso no depende de lo fuerte que seamos porque yo siempre me consideré una persona fuerte… y aquí me tenéis con mi depresión y con mis pensamientos suicidas, que afortunadamente ya he superado.

¿Cómo sé si alguien a quien quiero tiene pensamientos suicidas?

Es difícil de saber con exactitud, pero hay algunas señales que nos pueden dar pistas. Si tu amigo o ser querido

  • deja de hacer actividades que solía hacer,
  • ya no disfruta con las cosas que antes le gustaban,
  • le cuesta mucho dormir o duerme demasiado,
  • se aísla y deja de salir con gente y hacer todo tipo de actividad social,
  • tiene cambios drásticos de carácter (en mi caso éste fue una de las señales más claras),
  • habla alguna vez sobre lo cansado que está de su vida.

Es señal de que puede necesitar ayuda. Quizá no tenga pensamientos suicidas, pero sí puede tener depresión. Hay más señales, pero solemos esconderlas mejor. Éstas son más visibles y fáciles de ver y se suelen dar por bastante tiempo. Porque unos días de insomnio o desgana los podemos tener todos, pero por más tiempo es señal de que algo pasa.

Si piensas que estoy mal y necesito ayuda, háblame!

Muchos piensan que hablar sobre la depresión, la muerte y el suicidio a alguien es como animarle a que lo haga… o que si me hablas sobre mi estado de ánimo o mi depresión vas a  hacerme caer… pero es todo lo contrario.

Para mí fue todo un alivio poder hablar sobre mis pensamientos suicidas. Fue una verdadera catarsis.

Es un alivio saber que puedo hablar con él los días en que pierdo las ganas de todo. Muchas veces no sabe cómo ayudarme, pero las simples palabras “¿Hay algo que pueda hacer por ayudar?” ayudan más de lo que creéis.

Los que tenemos pensamientos suicidas pensamos con frecuencia que los demás no notarán nuestra ausencia, así que hablar nos hace mucho bien. Muchas veces no hablamos porque no sabemos cómo expresar lo que sentimos o porque pensamos que van a pensar que son tonterías, así que hacedme caso: si pensáis que alguien puede tener depresión o pensamientos suicidas, hablad. Con tacto y cariño, sin banalizar los sentimientos de la persona, pero hablad sin miedo.

Muchas veces lo único que necesitamos es que nos escuchen, ¿sabéis? Hay silencios y abrazos que ayudan más que mil palabras.

Si digo que quiero suicidarme, tómame en serio. No lo hago para llamar la atención

A veces la persona con pensamientos suicidas sí que habla sobre ello. “Amenaza”, por decirlo de algún modo, con quitarse de en medio. Yo lo hice el año pasado.

En muchas de estas ocasiones no se nos tiene en cuenta porque “sólo quiere llamar la atención”.

No es así. Lo decimos en serio… o quizá nos lo estamos planteando vagamente aún y tu reacción puede ser lo que nos haga decidir si lo hacemos o no. Jamás de los jamases digas cosas como “venga, pues hazlo” o “no te atreverás” porque así sólo vas a empeorar las cosas y podrías animar a cometer el suicidio.

Tu reacción ante una persona con pensamientos suicidas es importante! Por eso párate y piensa que esa persona a lo mejor está hablando en serio. Habla con ella sobre sus sentimientos, lo que le ha llevado a esa situación y cómo puedes ayudar. Sobre todo, anímale a hablar y a pedir ayuda profesional. Al final de este artículo os dejo de nuevo unos cuantos enlaces de webs de apoyo y otros artículos que he escrito sobre el tema y sobre cómo podemos ayudar.

¿Está el sistema preparado para abordar la prevención del suicidio?

Como paciente de enfermedad crónica y depresión creo que podría haber mejoras en el modo en cómo los profesionales abordan ciertos temas. Cada vez hay mayor conciencia, más cursos sobre prevención y abordaje de las conductas suicidas y conferencias (de éstas, quizá menos).

Sin embargo, me gustaría saber el nivel de asistencia a estos cursos y las facilidades que tienen los profesionales sanitarios para asistir a los mismos y formarse. Me gustaría, además, saber si cuentan con los pacientes y familias en estos cursos, ya que en este tema especialmente me parece que su aportación es importante.

Una minoría de las personas que tienen pensamientos suicidas acudimos a un profesional. ¿Para qué, si no van a comprender lo que nos ha llevado ahí?

Por supuesto, no es así en todos los casos, pero es lo que sentimos y lo que muchos hemos experimentado.

Desde mis primeros pensamientos suicidas, allá por 2009, he tenido algunas experiencias con profesionales en este campo que os quiero relatar y que espero sirvan para crear conciencia del daño que puede hacer una mala preparación y la falta de empatía en casos de depresión y pensamientos suicidas.

En mi historia con la depresión y el suicidio he estado con… 6 profesionales sanitarios y de esos seis, sólo tres me han sabido o podido ayudar. Poco alentador, verdad?

Cuando te topas con estos números, es normal que dejes de creer que te pueden ayudar. Y entonces dejas de ir a las consultas de salud mental y eso es algo muy grave que se da con más frecuencia de lo que pensamos.

¿Qué pueden hacer nuestros profesionales para que esto cambie?

Si no comprendes mi problema, no podrás ayudarme

Aunque ya os lo conté, cuando solicité mi minusvalía presenté mi informe psicológico en el que ponía “pensamientos suicidas”, entre otras cosas. La psicóloga que me evaluaba me miró con cara de incredulidad y me dijo “¿Suicidio? Si el lupus no provoca la muerte”.

Ehm… ¿Tengo que explicarle a una psicóloga que mis pensamientos suicidas no tienen nada que ver con el miedo a morir? ¿Que pocas veces uno quiere morir porque tiene miedo de morir?

¿Qué se supone que debo hacer ante un comentario así?

En otra ocasión, cuando mi psiquiatra me comunicó que en el hospital no iban a  pasar consultas más (bien por los recortes, sí señor!!!), tuve que buscarme otro centro de salud mental. Primer fallo del sistema: me dejaron a mí encargada de hacerlo y, por supuesto, no lo hice. Tardé mucho en hacerlo porque me daba pánico ir a un nuevo médico (también os hablé en su día de eso).

Escogí uno que me pillaba lejos de mi casa, pero cerca de la Asociación de Lupus de Madrid, porque sabía que de otro modo no iría a las citas. Si hay un problema grande en el tema de las consultas con el psiquiatra es que muchos no vamos, je.

En mi primera consulta la psiquiatra no comprendía por qué no había cogido un centro de salud más cercano a mi casa… Y, por mucho que le expliqué el porqué, seguía obcecada en el tema y prestaba poca atención a las cosas importantes.

Cuando, por fin!!!!, conseguí que olvidara ese tema, no comprendía mi enfermedad ni las limitaciones que me habían llevado a la depresión. Tampoco leyó los informes que le llevé de mi anterior psiquiatra.

Obviamente, no volví por la consulta… pero lo grave es que desde ese día no volví a ir a un psiquiatra… hasta pasados los años, cuando no tuve más remedio que volver.

La tercera perla que me he encontrado en este campo es un psiquiatra que me preguntó por mi vida sexual y, básicamente, me dijo que si todo iba bien en la cama, todo estaría bien. Como podéis imaginar, me levanté sin responder a su pregunta y me largué de la consulta. Debí poner una denuncia, pero no estaba yo para meterme en líos de esos. Ya tenía bastante con lo mío.

Hay grandes profesionales. No dejes que una mala experiencia te perjudique

Los hay, de verdad. Y se trata de nuestra salud y nuestra vida! Así que espero que no dejéis de ir a las consultas de salud mental por haberos encontrado a algún incompetente.

Mi primera psiquiatra, Eva, fue genial. En serio. Y me ayudó un montón. Fue una pena que cerraran las consultas externas en el hospital 🙁 .

Y ahora en Dubái tengo a Baraa, una psiquiatra maravillosa que me ha hecho sentir segura y fuerte.

 

¿Y sabéis qué es lo que más me ayudó, aparte de su empatía, cercanía y humanidad? En la primera cita me dijo “si lo necesitas, coge un taxi y ven. Sea la hora que sea. Y siempre puedes llamar a este número”. Y me dio un teléfono de asistencia en casos como el mío.

Era la primera vez que me daban una ayuda así y, de verdad os digo, que me dio una tranquilidad impresionante. Por eso es lo primero que os he facilitado al comenzar este artículo: teléfonos y sitios de ayuda.

Hagamos de la prevención del suicidio una prioridad

Porque es un problema real y serio que necesita de una estrategia de abordaje seria… Porque sin la ayuda adecuada no podemos salir de ahí…

Cada año se suicidan cerca de 800 000 personas. Es decir, una muerte cada 40 segundos, según la Organización Mundial de la Salud. Y por cada una de esas muertes, hay más de 20 intentos de suicidio que, por un motivo u otro, no llegan a tener éxito. De la gente que piensa en suicidarse, ni hablamos.

El suicidio se puede prevenir, pero sólo si se implementan las medidas adecuadas y se informa a la sociedad sobre los factores de riesgo, señales y métodos efectivos de ayuda.

 

 

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Enlaces de ayuda:

Fuentes:

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116 pensamientos sobre “Quiero morir


  1. Isaac Suárez says:

    La verdad es que si Dios no mandara que las personas no se suiciden yo ya me habría quitado desde hace mucho la vida,por tantas desgracias que me han sobrevenido y ya no puedo mas.